Los modelos MacBook Pro fabricados en 2011 sufrieron una serie de problemas relacionados con la tarjeta gráfica.

Los usuarios reportaron congelamientos, reinicios inesperados y distorsiones en la pantalla.

Apple identificó el problema como un defecto en los chips gráficos y, en respuesta, lanzó un programa de reparación gratuito para los modelos afectados.

En algunos casos, se reemplazaron las tarjetas gráficas defectuosas o se realizaron reparaciones en el sistema para solucionar el problema.

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